Tengo un estúpido baúl.
Un estúpido baúl de cuero azul, remates marrones y esquineras corroídas.
En mi preciado y estúpido baúl están los malos recuerdos y las cosas que no quiero volver a recordar, no porque sea malo, sino porque no tiene hueco en el presente.
Ayer lo puse en la acera del jardín delantero y llamé al chatarrero. Ni el chatarrero quería mi estúpido baúl.
En realidad es un baúl lleno de cosas geniales, regalos, libros, películas, cantantes y canciones de amor. Lo que yo decía, cosas que no quiero.
Hoy he decidido ir con mi baúl a la playa... Con mi sonrisa y los vaqueros que odia mamá. Me he sentado en medio de la playa, donde más olía a sal.
He abierto mi preciado y estúpido baúl y el príncipe de las ballenas a salido de dentro de él. Se ha sentado enfrente de mí y me ha preguntado si recordaba el motivo por el que se enamoró de la luna.
Le dije que por supuesto. Porque siempre le acompañaba por las noches, pero nunca podía llegar a ella. El príncipe ballena se puso serio y me dijo.
- Practiqué día y noche durante un año para poder saltar mas alto y poder darle un beso a mi amada Luna. El día decisivo... Salté ... Estuve apunto de conseguirlo, pero ella siempre estaría demasiado lejos. ¿Qué hizo la Luna entonces por mi?
La Luna vió que ese beso contenía tanto amor que decidió crear una copia exacta de ella misma en el punto exacto donde cayo el beso. Y así, poder corresponder el amor de su príncipe ballena.
Inhalo la última calada de mi cigarro al terminar mi conversación con el príncipe y sonrío .
- Ha sido un placer volver a verte príncipe.
Cierro el baúl y vuelvo a casa para ponerlos a los pies de mi cama.
Es mi baúl, mi estúpido y preciado baúl.
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