lunes, 3 de febrero de 2014

Headache.

Llego tarde, perdón. Estaba traduciendo un par de notas.

Odio las grandes decisiones. Las odio tanto... ¿Lo he comentado alguna vez? Es la cosa más estresante e inútil que he conocido. Tomar grandes decisiones lo estropea todo. Lo más importante que tenía planeado elegir últimamente era la maldita marca de la Réflex (Nikon o Canon).

Suddenly, alguien o algo decide que ya he tenido suficiente paz mental y es hora de poner diversión a mi día a día... ¿En qué maldito momento he permitido yo eso? Se me plantean dos hermosos, brillantes y maduros futuros.
Nas dice que me deje llevar, claro Nas, claro que sí. Dejar los días pasar y a ver si una respuesta divina me cae del cielo suele ser la mejor opción. Maduremos por favor.

(Break... I need a cup of tea)

Como iba diciendo, la madurez, y con ella, la toma de decisiones, son las responsable total del incremento de las canas en las jóvenes cabezas. Aún sigo bailando en bragas los fines de semana y por tanto, prefiero seguir con una actitud totalmente opuesta a la que se espera de mí. Pensemos ...

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Vale, creo que nadie espera nada de mi... Estupendo. Por tanto este soliloquio no ha valido absolutamente de nada y sigo quedando yo, mi decisión y mis bragas. Nas y papá tienen razón.

"Haz lo que te haga feliz, al fin y al cabo, tu eres la única persona que tendrás que soportar el resto de tu vida."

Nite, nite.



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