miércoles, 5 de febrero de 2014

Sabina.




Hoy la cosa va de ficción.

Castaña de pelo largo y ondulado y no creo que más de una 85B.
Su piso es pequeño pero bien decorado, fotos abstractas, papel pintado en las paredes y demás estilos retro que la hacen parecer más joven de lo que realmente es.
Le gusta arreglarse pero es más una cuestión de amor propio, sabe que seguirá siendo deseable igualmente.

El personaje que creó Milan Kundera me trae intrigada. Pensando y releyendo la novela, terminé apreciando más a aquel personaje secundario que a los personajes principales. 

Sabina, con su belleza y silencio le otorgó a mi imaginación una buena dosis de enamoramiento ficticio. Sabina es segura e inquieta, nada se apodera de ella, nada la ata si no es su voluntad. Crea el orden en el desorden, y si no tiene orden es porque no lo quiere.

No soportaba hacer el amor con los ojos cerrados, creo que esa fue la razón por la que empecé a "leerla" con más atención.

Debería aprender tanto de lo que leo, al fin y al cabo convencida estoy de que la mayoría de autores plasman pedacitos de sus experiencias propias en sus libros. Debería aprender de errores que cometen montones de personajes con bastante frecuencia.

Pero hoy, sin lugar a dudas, me quedo con una imagen.

Sabina y su bombín.
Deberíais leerla más.



No hay comentarios:

Publicar un comentario